Relaser
  • Inicio
  • Qué es RELASER
    • Gobernanza
    • Secretaría Ejecutiva
    • Inscripción en RELASER
  • En que trabajamos
    • Logros RELASER
    • Foros Nacionales
      • Chile
      • Colombia
      • Costa Rica
      • Paraguay
      • Ecuador
      • Perú
    • RELASER – GFRAS
    • Reuniones RELASER
  • Herramientas
    • Experiencias Innovadoras
    • BLOG RELASER
    • Buenas prácticas de innovación agrícola en América Latina
    • Fondos de Innovación para el fortalecimiento de Servicios de Extensión Rural
  • Biblioteca
    • Más Recientes
    • Publicaciones con aportes de RELASER
    • Busqueda Avanzada
  • Noticias
    • Prensa
    • Videogalería
    • Foro de discusión en línea
  • Contacto
  • +57 1 894 7887
  • +57 321 640 9944

América Latina y el Caribe: de la década perdida a la década de la esperanza

En América Latina y el Caribe vive alrededor del 8 por ciento de la población global, pero la región concentra un 30 por ciento de los muertos por Covid-19 registrados en el mundo.

Es también la zona del planeta que en 2020 presentó el mayor retroceso en materia de generación de riqueza: el Producto Interno Bruto (PIB) regional se contrajo en promedio un 7,1 por ciento, la mayor caída en 100 años, con la consiguiente destrucción de empleos.

El número de latinoamericanos y caribeños en situación de pobreza extrema se expandió a niveles no vistos desde el bienio 1999/2000, con 12,5% de la población total viviendo en esa condición.

En contraposición a esa luctuosa coyuntura, el sector agropecuario emergió exhibiendo musculatura y resiliencia.

A pesar de pronósticos de colapso para los sistemas agroalimentarios, la producción y las exportaciones del agro del continente americano registraron desempeños por encima del promedio, superando desafíos sanitarios, logísticos y financieros y transitando el mismo camino de las últimas cinco décadas, en las que la población mundial se duplicó y la oferta de alimentos se multiplicó por tres.

En base a datos de 17 países de nuestra región, se concluye que las exportaciones agropecuarias se incrementaron un 2,7 % interanual en 2020, mientras que las ventas externas totales cayeron un 9,1%. A su vez, la contracción del PIB agropecuario fue sensiblemente menor a la del conjunto de la economía, e incluso en numerosos países de la región el sector mantuvo su crecimiento.

La crisis sanitaria, sin embargo, con todas sus consecuencias socioeconómicas, puso sobre la mesa una necesidad: revisar las estrategias de todas las actividades de bienes y servicios en el mundo. La agricultura no puede escapar a esta lógica.

Mirando al futuro, el sector debe profundizar su proceso de transformación continuando por la senda de los logros alcanzados, pero asumiendo al mismo tiempo desafíos impostergables, como los aumentos de productividad para generar alimentos más sanos y nutritivos y la internalización de la dimensión ambiental, reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero y aumentando el secuestro de carbono de los suelos.

Son muchos los cambios introducidos en los sistemas productivos de América Latina y el Caribe que nos permiten ser optimistas, como la siembra directa, la rotación de cultivos y la integración forestal-agrícola-ganadera, entre otros.

Uno de los caminos más promisorios que se nos presenta en la nueva etapa es la bioeconomía, asociada a la economía circular, que crea condiciones para intensificar del uso de los recursos y procesos biológicos y permite al sector agropecuario incursionar en la generación de valor en cadenas no tradicionalmente vinculadas a este sector.

La mayor cantidad de biomasa residual de la región proviene del arroz, los bovinos, la leche, el café, la caña de azúcar, los cítricos y la piña, residuos alimentarios que, lejos de ser una amenaza medio ambiental, deben ser vistos como un recurso esencial para generar productos de alto valor agregado, entre ellos biofertilizantes, biocombustibles, biometano, biogás y químicos.

Necesitamos aprovechar a fondo el potencial que ofrece la nueva era y restaurar la herida social provocada por la pandemia. Nos urge para ello contar con robustos sistemas nacionales de ciencia y tecnología, con una activa participación del sector privado y redefiniendo prioridades en materia de investigación y desarrollo.

América Latina y el Caribe cuenta con todos los recursos para materializar su papel de garante de la seguridad alimentaria y nutricional del mundo, junto con la sostenibilidad ambiental del planeta.

En vísperas de la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios convocada por la ONU, es tiempo de reafirmar la importancia central de la actividad agropecuaria. En ella está la clave para dejar definitivamente atrás la década perdida y embarcar en una década que nos devuelva la esperanza.

Por Manuel Otero

Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA)

Comunicar para la ruralidad: Un llamado a la reflexión

Comunicar para la ruralidad: Un llamado a la reflexión

La comunicación es una herramienta poderosa para la construcción social de la realidad y su labor es tender puentes que permitan establecer acuerdos y combinar métodos participativos que ayuden a visibilizar las diferentes voces que coexisten en las múltiples realidades que se tejen en el entramado social. Por ello, los comunicadores tenemos la tarea de hacer una introspección hacía nuestro campo de estudio y revisar cómo estamos contribuyendo al desarrollo.

Dado lo anterior, y en sentido de reconocer la incidencia de la labor de la comunicación en el ámbito rural, se hace necesario hacer un llamado a la reflexión para emprender acciones concretas de comunicación en lo que considero comunicar para la ruralidad, puesto que la comunicación puede impactar en el desarrollo de las comunidades rurales y de los territorios que habitan.

En primera instancia, es importante resaltar que la comunicación como profesión cuenta con multiplicidad de campos de acción, sin embargo es una profesión que ha sido desvirtuada de su capacidad transformadora y de su presencia transversal en cada momento y espacio. Por lo anterior, básicamente la comunicación es reconocida en el colectivo desde unas perspectivas sesgadas, una de ellas, la asociada al Periodismo y a la producción de contenido y material de publicación, que han obtenido una especial relevancia con el acelerado crecimiento de los medios digitales y sociales.

En ese sentido la comunicación debería ser vista desde los patrones de interacción que se dan y se repiten en el contexto, los comunicadores debemos ser observadores de esos patrones, para poder convocar y escuchar a la mayor cantidad de voces, pero no ser observadores lejanos de la realidad que debemos comunicar, a la que debemos darle voz, pasivamente tras un escritorio o frente a una cámara. Esto último es lo es sumamente necesario para visibilizar la ruralidad, pero lamentablemente solo es el mínimo de lo que los comunicadores deberíamos estar aportando en este sentido.

Cuando se comunica la ruralidad, que generalmente es lo que se puede ver en lo cotidiano, se reducen a las comunidades rurales a cifras y números, o a historias aisladas de superación y éxito o de cooperación y ayuda, es decir, las voces de dichas comunidades solo son informadas, compartidas y escuchadas cuando refieren a casos puntuales de interés general y se da voz, incluso, a “tenedores de información verificable” más que a la ruralidad misma. Aun cuando los medios comunitarios y las organizaciones sociales han dado pasos de avance para cambiar esa verticalidad en la comunicación, es evidente que no se ha entendido que se debe hacer un cambio estructural en esta perspectiva de la comunicación y verla con el potencial que verdaderamente tiene.

Por ejemplo, la constante transformación y conversación con las realidades sociales ha permitido el entendimiento y visibilidad de las experiencias que se tejen en la ruralidad, pero esto se ha dado más desde la academia, cuyo conocimiento rara vez se decanta de manera tal que pueda llegar a las comunidades rurales históricamente azotadas por la desigualdad y el olvido. Y allí es en donde los comunicadores tenemos la labor de comunicar para la ruralidad, pues debemos acompañar los procesos con las comunidades, estar presentes y compartir, identificar y tender puentes para articular el lenguaje y para comunicar con responsabilidad lo que los demás requieren, tratando de aportar comunicaciones con sentido, que beneficien al desarrollo de herramientas realmente significativas, que contengan cargas simbólicas e ideológicas, que muestren realidades y tejan oportunidades. Esto, combinado con otros espacios y ámbitos de la comunicación, podría ser el camino para que podamos articular y atender sus voces, pues son ellos quienes son expertos de su propia experiencia.

Por último, quisiera invitarlos a conocer la Agencia Prensa Rural - APR en Colombia, un ejemplo para considerar en términos de comunicación para la ruralidad, pues es un medio que no solo tiene como objetivo informar acerca de las problemáticas que se evidencian en la ruralidad, sino que también contribuye, desde 2003 y a través de diferentes técnicas de comunicación, a visibilizar y acompañar procesos organizativos y políticos de las diferentes organizaciones indígenas, campesinas y afrocolombianas en el país. Cabe resaltar que APR hace parte de la Alianza de Medios Alternativos – AMA, que reúne a 11 colectivos de comunicación comunitaria, audiovisual y periodística. Si quieren conocer un poco más del trabajo de APR, podrán visitar su página web http://prensarural.org/spip/ o el sitio web de la Alianza de Medios Alternativos en donde encontrar información de todos sus miembros: https://www.alianzademediosalternativos.org/index.php.

Kevin Alejandro Méndez

Comunicador Social y Periodista

Magíster en Intervención en Sistemas Humanos

El rol del Estado y la misión de los extensionistas

El rol del Estado y la misión de los extensionistas

Si bien la entrega de servicios de asesoría rural en América Latina y el Caribe es pluralista, es decir, es entregada por una diversidad de instituciones públicas y privadas, no hay duda de que es el Estado el principal agente de inversión en estos servicios y el principal contratante, directo e indirecto. Es decir, es principalmente el Estado el que fija las reglas en que se desenvuelve la extensión y en consecuencia el trabajo de los extensionistas. Uno de los principales problemas que enfrenta hoy día el extensionismo es la falta de claridad sobre lo que el Estado aspira sobre sus políticas e inversiones en esta materia.

El rol del Estado es principalmente enfrentar activamente los problemas que enfrenta la sociedad. Si observamos a nuestra sociedad latinoamericana, hay tres grandes temas que relacionan la forma en que se hace agricultura con problemas mayores para nuestras sociedades. El primero es el tema alimentario.  Hace 30 años la desnutrición era la clave, hoy día, y hay suficiente información que lo avala, la obesidad en los distintos estratos etáreos, es nuestro principal problema. 

Los distintos estados enfrentaron con cierto éxito el tema de la desnutrición asumiendo políticas ligadas a la producción de mayor cantidad de alimentos, pero también haciendo un trabajo educativo con la comunidad, para un mayor consumo de proteínas, principalmente. Es destacable el esfuerzo en los años 60 y 70 para aumentar el consumo de pollo, cerdo, huevos y leche, a través del estímulo a la producción en conjunto con campañas publicitarias. El Estado, en los distintos países debería asumir políticas activas para enfrentar el tema de la obesidad, buscando enfoques productivos pertinentes y trabajando educativamente con la comunidad.

Un segundo gran tema es el de la sostenibilidad de los recursos naturales. La contaminación de las aguas y los suelos está afectando seriamente dicha sostenibilidad, lo que solamente puede ser asumido en una escala relevante por el Estado, porque el sector privado y los agricultores en forma aislada no lo internalizan en sus costos. Hay cada vez más conciencia sobre la salud del suelo y el agua y existen sistemas productivos y prácticas concretas, como por ejemplo la agroecología, las Buenas Prácticas Agrícolas y el Manejo Integrado de Plagas, que deben ser trabajadas con una fuerte inversión educativa y de infraestructura.

el tercer tema que consideramos relevante es la rentabilidad de la actividad agropecuaria. No es sostenible pensar que por ejemplo la agricultura familiar en su gran mayoría puede permanecer en la producción de commodities o en fruticultura de gran escala, ni tampoco es viable mantener el sistema de subsidios productivos para una creciente población cuya actividad agrícola es cada vez menor. Pensar en una agricultura familiar que sea rentable cumpliendo un rol social en la producción de alimentos que permitan enfrentar la pandemia de la obesidad y en la conservación de los recursos naturales, es una tarea. Y cuando hablamos de rentabilidad, no es solamente al económica, sino también la social y ambiental.

El extensionismo y los extensionistas en el actual contexto deberían tener una nueva misión, y esa debe estar principalmente orientada por el Estado, el cual necesita repensar su rol, su políticas e inversiones para enfrentar los problemas mayores de la sociedad. Pero en contrapartida, los extensionistas, a través de sus organizaciones, redes y empresas deberían incidir en la institucionalidad para ser corresponsables de este desafío, formarse adecuadamente para ello y generar los mecanismos para visibilizar su rol.

¿Qué opinas sobre este blog? 
¿Quieres contactar a su Autor?
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Francisco Aguirre
Secretario Ejecutivo RELASER

Relaser
  • Inicio
  • Qué es RELASER
    • Gobernanza
    • Secretaría Ejecutiva
    • Inscripción en RELASER
  • En que trabajamos
    • Logros RELASER
    • Foros Nacionales
      • Chile
      • Colombia
      • Costa Rica
      • Paraguay
      • Ecuador
      • Perú
    • RELASER – GFRAS
    • Reuniones RELASER
  • Herramientas
    • Experiencias Innovadoras
    • BLOG RELASER
    • Buenas prácticas de innovación agrícola en América Latina
    • Fondos de Innovación para el fortalecimiento de Servicios de Extensión Rural
  • Biblioteca
    • Más Recientes
    • Publicaciones con aportes de RELASER
    • Busqueda Avanzada
  • Noticias
    • Prensa
    • Videogalería
    • Foro de discusión en línea
  • Contacto
  • +57 1 894 7887
  • +57 321 640 9944